El otro día vi un vídeo que grabó Casey Neistat con su hijo Owen en el campo, un día después de que hubiera llovido, conduciendo un Jeep Wrangler descapotable por caminos llenos de barro y agua. Le metieron bastante caña al aparato, hasta el punto de averiarlo, a pesar de que el Wrangler es un todoterreno de altas prestaciones. En los comentarios del vídeo se podía ver cómo la gente despotricaba contra aquellos que se compran un Jeep y sólo lo utilizan para desplazamientos ordinarios, sobre asfalto, mientras que muchas personas que están deseando disfrutar del off road no pueden permitirse el coche. Neistat concluye que romper el Jeep ha merecido la pena porque todo era para tener una experiencia divertida: “la diversión es siempre una razón suficientemente buena”, dice en la descripción del vídeo.